¿Qué es el Ojo Seco?

Ojo Seco
Cuando la producción de lágrimas es escasa o sus componentes son de mala calidad, el film lagrimal, una delicada película que cubre la superficie externa del ojo, se deteriora y por ende, no se lubrica bien. Además de los síntomas ya mencionados, hay otros que pueden anunciar la presencia de ojo seco, como enrojecimiento, ardor, irritación, cansancio ocular, incomodidad con lentes de contacto y, aunque suene paradójico, lagrimeo, ya que el ojo, ante una irritación, provoca una secreción refleja. Las causas del ojo seco son muy variadas.
Su aparición puede deberse a una disfunción o destrucción de las glándulas lagrimales, a enfermedades, a condicionantes personales o externos.
Por razones hormonales vinculadas a la menopausia, las mujeres mayores de 40 años son más propensas a padecerlo que los hombres o las personas más jóvenes. El medio ambiente también es clave a la hora de desatar este cuadro: los espacios muy calefaccionados o excesivamente refrigerados, los lugares muy cerrados, el humo del cigarrillo, el smog, el clima seco, las zonas soleadas, las ventosas y la contaminación ambiental contribuyen a deteriorar la calidad de nuestras lágrimas.
Estas molestias también pueden originarse por la ingesta de ciertos medicamentos que a veces disminuyen la capacidad del organismo de producir lágrimas como los descongestivos, los antihistamínicos, los tranquilizantes, los antidepresivos, las píldoras para dormir, las anticonceptivas y los diuréticos. Haber usado durante años o muchas horas lentes de contacto, puede traer consecuencia de ojo seco. Este cuadro también puede ser fruto de alguna de las enfermedades asociadas, como lupus, artritis, síndrome de Sjögren, rosácea o blefaritis.
El especialista es quien, mediante un examen ocular y diversos test específicos, prescribirá el tratamiento adecuado, acorde al motivo que lo generó. Inclusive, en el caso de sospechar que se deba a una enfermedad asociada, el oftalmólogo solicita interconsultas con otros profesionales, como dermatólogos o reumatólogos.
Las opciones terapéuticas más usuales son lágrimas artificiales en colirio, gel o ungüentos. En casos más severos, se deben ocluir los puntos lagrimales con unos tapones de siliconas (Puctum Plug), y si el padecimiento es más grave aún, se recurre a la cirugía.
Como suele suceder en cuestiones de salud, uno de los grandes secretos para prevenir esta enfermedad es tener una buena nutrición, cuidar la higiene y evitar los ambientes nocivos. Con estos tips, tus ojos estarán sanos por más tiempo.
  • Alimentación saludable: los alimentos son nuestro combustible y la calidad de vida de nuestro cuerpo, de todo lo que produce, es acorde a la calidad de la comida que consumimos. Una dieta rica en pescado de agua fría como el salmón o azules como la sardina, en vegetales (preferentemente los verde oscuro), legumbres y frutas son fuente de minerales, antioxidantes y vitaminas A, E y C, como también de Omega 3 y 6 (ácidos grasos insaturados), todos componentes esenciales para el buen funcionamiento de las glándulas lagrimales y la calidad lagrimal.
  • Buena higiene: es importante cuidar la cantidad y calidad de maquillaje que se coloca sobre los párpados y, especialmente, no olvidar quitárselo por la noche.
  • Cuidar la vista: si se trabaja muchas horas con la vista puesta en un punto fijo, como frente a la computadora u otra pantalla, manejando o leyendo, hay que hacer descansos frecuentes; pequeños recreos para cambiar la distancia de enfoque, parpadear o simplemente cerrar
    los ojos por unos minutos.
  • Evitar los ambientes nocivos: si hay sol, usar anteojos con factor protector de radiación ultravioleta (400% UV) y si son de forma envolvente, mejor.
  • En lo posible, hay que huir de los lugares muy encerrados y cargados de humo de cigarrillo.
Sobre todas las cosas, cuando uno sospecha que puede padecer de ojo seco, debe concurrir a la consulta en busca de un diagnóstico certero y de un tratamiento acorde a su caso en particular.